viernes, 9 de octubre de 2015

EL SUEÑO DE ESCARLATA

La niebla salpica
el mercurio de los minuteros
en el juego del escondite.

Un chaparrón de segundos
resbala sobre tus párpados
antes de recomponer
la capacidad de abrirlos,
se cuelan por el hueco que deja tu sombra
antes de llegar a abrirlos.

Y abres las compuertas
cuando todo queda atrás,
excepto la niebla,
espectro de tus días
que se colaron por la dura
sombra de tus párpados.

Y la niebla no tiene remedio
ni precedentes
ni consecuencias,
porque es la pasta
espesa y pegajosa
que depositan los segundos
al caer.

Contaste demasiado
en el juego del escondite
con tan mala fortuna
que era el único juego
en el que valía la pena perder.
Antes que quedarse de espaldas
contando
hasta descubrir que todo
ha escapado tan lejos
que, quizá ya nunca
te lo vuelvas a encontrar.

Astrografía para niños perdidos, 2014


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