miércoles, 30 de septiembre de 2015

King Kong sobre el suelo de Manhattan

King Kong sobre el suelo de Manhattan

Yo la tuve entre mis manos,
Desnuda,
Como perla de los mares ardientes.
Y ocupaba una palma de mi mano,
Tendida y deshecha en lágrimas,
Acuosa,
Como un charquito de mar cálido.
Y me quería, ¡ella me quería!...
O yo la quería a ella
Y mi amor traspasó el límite
De mi cuerpo a su propio cuerpo.
No sé…
Pero aprendería a amarme…
Sí…
Y yo aprendería a llorar con ella,
A sufrir con ella el recuerdo
De ese barco perdido
En el horizonte lejano
De esta isla sin nombre.

Yo…la defendería, pelearía
Sin tregua
Por hacerle un escudo de diamante
Que nadie pudiese traspasar.
Cada gota de mi sangre, cada
Luz de mis ojos me arrancaría
Por construirle un paraíso
En medio de esta selva primigenia
Donde todo puede volver a empezar…
Volver a vivir…

Y llegaron ellos… esos hombres,
Tronchando la maleza,
Asustando a mis súbditos
Con armas de occidente,
Bautizando con pólvora
Cada rincón sagrado de mi templo.

Por ti hubiera dado la vida…
Por ti he dado la vida…
Buscaba mi casa…
Tu amor…
Encontré tu mirada metálica
Trazando la muerte sobre el aire.

Yo te amé contra mi propia existencia,
Tú nunca lo entendiste ni podrás entenderlo,
Vida mía,
Como el Empire State Building no entiende

De montañas negras sin mapas ni rutas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario