King
Kong sobre el suelo de Manhattan
Yo
la tuve entre mis manos,
Desnuda,
Como
perla de los mares ardientes.
…Y
ocupaba una palma de mi mano,
Tendida
y deshecha en lágrimas,
Acuosa,
Como
un charquito de mar cálido.
…Y
me quería, ¡ella me quería!...
O
yo la quería a ella
Y
mi amor traspasó el límite
De
mi cuerpo a su propio cuerpo.
…No
sé…
Pero
aprendería a amarme…
Sí…
Y
yo aprendería a llorar con ella,
A
sufrir con ella el recuerdo
De
ese barco perdido
En
el horizonte lejano
De
esta isla sin nombre.
Yo…la
defendería, pelearía
Sin
tregua
Por
hacerle un escudo de diamante
Que
nadie pudiese traspasar.
Cada
gota de mi sangre, cada
Luz
de mis ojos me arrancaría
Por
construirle un paraíso
En
medio de esta selva primigenia
Donde
todo puede volver a empezar…
Volver
a vivir…
Y
llegaron ellos… esos hombres,
Tronchando
la maleza,
Asustando
a mis súbditos
Con
armas de occidente,
Bautizando
con pólvora
Cada
rincón sagrado de mi templo.
Por
ti hubiera dado la vida…
Por
ti he dado la vida…
Buscaba
mi casa…
Tu
amor…
Encontré
tu mirada metálica
Trazando
la muerte sobre el aire.
Yo
te amé contra mi propia existencia,
Tú
nunca lo entendiste ni podrás entenderlo,
Vida
mía,
Como
el Empire State Building no entiende
De
montañas negras sin mapas ni rutas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario