Uyuni, 2013
Siempre hay flores enterradas
bajo la arena del desierto.
De nada sirven la brújula,
los mapas cartográficos
ni los tours con parada fotográfica
incluida.
Encuentra tu corazón.
Escarba con las manos,
arrástrate de rodillas hasta que el
desierto te desolle
con sus agujas.
No es fácil el desierto.
No devuelve las llamadas perdidas
ni cubre los servicios de emergencia.
El desierto es solo
arena, sol,
la sed y tus manos.
...Y las flores
que guardan tu corazón
en algún lugar no etiquetado del
desierto,
que sólo encontrarás si te quedas
de rodillas con las manos desolladas.
Y lo encontrarás.
No importa cuándo.
Lo encontrarás.
Y te deslizarás por la cascada de
flores
que te llevan al camino prometido,
tu camino verdadero
que pasan de largo las caravanas
turísticas.
El mundo se reescribirá
con las líneas de tus pasos.
Y caminarás por el sendero de las
flores
y ya no te detendrás nunca.

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