miércoles, 30 de septiembre de 2015

Monólogo de Ibiza a Formentera

MONÓLOGO DE IBIZA A FORMENTERA
Te miro,
Aun desde la estricta aduana
De la noche
Te puedo distinguir
Entre las miles de fauces abiertas
Que se han atragantado con la luna
Y ahora se detienen ante ti
Con sus colmillos relucientes
De sangre blanquecina
A observarte
Como yo.

Porque es imposible llegarte
Con dentelladas o besos.
Ya lo saben mis rocas estiradas
Hacia ti
Hace tantas eternidades
De silencios y noches depredadoras
Como esta
Que ya no recuerdo
Cuándo te las lancé.

Primero quise penetrar
En tu cuerpo desposeído de ojos
Y de alguna señal que lo supiera habitable.

Luego sólo quise rozarte,
Me conformaba con sólo rozar tu orilla
Estéril
Sólo para comprobar que eras real…
¡Me devoraría las entrañas
Sólo por sentir tu existencia
Y respirar tranquila!

Terminaron por quedar así mis manos
Hacia ti petrificadas
A merced del cuchillo punzante
De las olas,
Lejos de ti y de mí,
Tan lejos tanto tiempo
Que ya no las recuerdo mías.

Te daría todas las luces
Que me estallan
Sin medida
Por cada poro de mi piel
(faros que encendí
Para que tú los vieras).
Y te daría toda la música
Que expando para ti,
Y todos los atardeceres
Que exhibo para ti.
Y cada vela que tiembla en mi orilla
La hago soplar hacia ti.

Porque todo lo que he hecho
En todos estos siglos inútiles
Ha sido para ti.

Tú, mi tierra sin ojos,
Sin luces, sin rocas.
Tú, acantilado puro
Que me devuelve sólo
El reflejo de mí misma,
Que soy yo sola…
Yo sola…

Tú permaneces intacta.






No hay comentarios:

Publicar un comentario