MARIA
ANTONIETA Y EL ÁRBOL DE LOS JUEGOS
Nadie
te echará de menos
Cuando
te arranquen de la tierra.
Sin
tronco,
¿quién
te llorará?
Sin
tus crujientes ropajes,
¿quién
te recordará?
Nadie
te amó lo suficiente
Como
para darte sepultura.
Nadie
te tuvo la suficiente piedad
Como
para rezarte con lágrimas.
Ningún
rincón de palacio
Puede
calentar tus despojos.
Fuera,
en el jardín,
Un
columpio se mece al recordar
Tu
peso tierno
En
los crepúsculos sombríos
Del
invierno en Versalles.
Y
un árbol desgajado
De
las grandes avenidas
Llora
hojas secas
Sobre
tu corazón,
Que
te dejaste allí, con las prisas,
Cuando
te bajaron del columpio.

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