domingo, 22 de noviembre de 2015

ATARDECER

















Y vuelvo a perderme por los caminos,
a divagar por los matices de la tarde,
la tarde oxidada,
que se engarrota, angustiada, a la tierra,
antes de desaparecer.

Y vuelvo a ser,
a deslizarme por los vericuetos
que dejan las raíces de los olivos,
ya sin mapas de carreteras
ni de caminos harapientos,
ni siquiera de tesoros escondidos.

Y me derramo por la tierra removida
con sangre removida
de cicatrices disueltas sobre cicatrices.

Y me derramo y ruedo
con mi alma hecha una bolita sin contornos
hacia las sombras recortadas de la tarde amarillenta
que se resbala de sus propias manos
clavadas contra los surcos sangrientos.

Y busco ese cráter de ese agujero negro
que la arrastra hacia su entraña,
buscando tras el filo de la tierra
un centro hacia el que caer,
por no caer contra la tierra misma,
que sólo es sangre.
Por no caer contra el cristal
de este autobús,
que sólo es un autobús
que me lleva de vuelta.

...en este extraño mundo

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